La Maizena no es una harina común; es el almidón de maíz puro, un polvo fino y sedoso que actúa como el «mejor amigo» invisible en tu cocina. A diferencia de la harina de maíz (que se hace moliendo el grano entero), el almidón es el alma del grano. Su misión en la vida es resolver dos grandes dramas: las salsas líquidas y los bizcochos pesados. Es ese ingrediente que no sabías que necesitabas para que tus platos pasen de «bien» a «profesionales».